Desencadenantes ocultos de la Migraña de los que la gente no habla

Si bien los desencadenantes comunes como la deshidratación, saltarse comidas o la falta de sueño se suelen mencionar, varios desencadenantes menos obvios pueden activar las vías migrañosas en el cerebro, y muchas personas nunca se dan cuenta de que están expuestas a ellos a diario.

Hablemos de algunos desencadenantes ocultos que a menudo pasan desapercibidos.

1. Cambios climáticos

Los cambios repentinos en la presión barométrica, especialmente antes de tormentas o durante las transiciones estacionales, pueden afectar los vasos sanguíneos del cerebro y alterar el procesamiento sensorial.

Para algunos pacientes, incluso pequeños cambios atmosféricos pueden:

  • Aumentar la excitabilidad cortical

  • Afectar la sensibilidad del nervio trigémino

  • Alterar las vías normales de modulación del dolor

Por eso algunas personas notan migrañas justo antes de que llueva o cuando las temperaturas bajan repentinamente.

2. Fluctuaciones hormonales

Los cambios en los niveles de estrógeno pueden afectar directamente a los sistemas de neurotransmisores involucrados en la regulación de la migraña, en particular a la serotonina.

Esto podría explicar por qué las migrañas suelen ocurrir:

  • Antes o durante la menstruación

  • Alrededor de la ovulación

  • Con el embarazo

  • Durante la perimenopausia

Con cambios hormonales en los anticonceptivos

Los cambios hormonales pueden influir en la inflamación, el tono vascular y la señalización neuronal, factores que influyen en la aparición de la migraña.

3. Luces brillantes o parpadeantes

Exposición prolongada a:

  • Iluminación fluorescente

  • Pantallas LED

  • Fuentes de luz parpadeantes

  • Ambientes de alto contraste

Puede sobreestimular las áreas de procesamiento visual del cerebro y activar las redes neuronales relacionadas con la migraña, especialmente en personas con mayor sensibilidad sensorial.

4. Olores

Los olores fuertes son un desencadenante que a menudo se pasa por alto.

Perfumes, productos de limpieza, humo, gasolina e incluso ciertos alimentos pueden activar las vías del sistema límbico relacionadas con la percepción del dolor y la regulación autónoma.

En algunos pacientes, los estímulos olfativos pueden desencadenar ataques de migraña en cuestión de minutos.

5. Tensión en el cuello

La rigidez muscular en el cuello y la parte superior de los hombros puede irritar los nervios periféricos y contribuir a la sensibilización central.

La tensión relacionada con la postura debido a:

  • Largas horas en un escritorio

  • Trabajar con portátiles

  • Conducir

  • Mirar dispositivos móviles

Puede generar estrés mecánico que contribuye al inicio de la migraña.

6. Viajes y jet lag

Los cambios en los patrones de sueño, el estado de hidratación, las zonas horarias y la rutina pueden alterar el ritmo circadiano del cerebro, que desempeña un papel importante en la regulación de la migraña.

Incluso alteraciones leves en:

  • Ciclos sueño-vigilia

  • Horario de las comidas

  • Exposición ambiental

Puede aumentar la vulnerabilidad a los ataques de migraña durante o después de un viaje.

Las migrañas son una afección neurológica, no solo dolores de cabeza.

Comprender tus desencadenantes personales puede ayudar a reducir la frecuencia de los ataques y mejorar el funcionamiento diario. Conocer qué afecta a tu cerebro no se trata de restricciones, sino de prevención y salud cerebral a largo plazo.

El seguimiento de patrones a lo largo del tiempo puede marcar una diferencia significativa en el manejo de las migrañas.

¿Quieres saber más sobre cómo los hábitos cotidianos afectan a tu cerebro?

Sigue a @theneurocurious para la prevención de la migraña y la salud cerebral.



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